A Adolfo le debe la parroquia un detalle estupendo, y es que él fue el autor de la pila del bautismo que tenemos en San Francisco de Asís.
Muy amigo de D. Oscar, trabajó durante un tiempo en las obras de cantería de la parroquia, y era un hombre ejemplar, con mucha categoria humana, y una gran sencillez que hacía que le quisiera todo el mundo.
En su casa tiene un Cristo labrado por él mismo, al que le gustaba mucho rezarle el antiguo párroco de San Francisco.
"No me canso de mirarlo ni de estar con él", decía D. Oscar cuando iba a su casa a hacerles un rato de compañía y a tomar un café.
lunes, 23 de julio de 2007
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