Esta mañana amaneció un poco oscuro, y después de comer llovió un ratín, lo suficiente para que la yerba del prao no pase sed. Luego, aunque refrescó un poco, volvió a salir el sol del verano.
Ya sé que los que viven en Oviedo, no les gusta mucho que llueva en el mes de julio, pero para los que hemos estado unos años fuera de Asturias, pasando calor, nos parece estupendo que llueva y que haga este fresquín de 20 C que tenemos durante el verano.
Hoy en la parroquia nos acordamos de la Virgen del Carmen, tan querida en Asturias por todos los hombres del mar.
lunes, 16 de julio de 2007
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