Lo dice hoy La Nueva España en un pequeño reportaje, "nada como Oviedo" para pasar unos días de descanso. Y es que una ciudad que tenga monumentos, las calles limpias para pasear, buenos sitios donde comer, buena temperatura, y alrededores con un mar explédido son ciudades en las que todos queremos vivir.
A todo esto se junta el carácter de la gente asturiana que simpático y expansivo, que hace que el turista se encuentre a gusto, casi como en su casa, porque tiene delante siempre a un paisano o una mujer que le atiende y le entiende.
Quedan atrás los años duros del desmatelamiento industrial, pero con el clima, la historia, el arte, y los fogones, seguro que Asturias sigue creciendo y entrando en las hojas de ruta de los turistas españoles que se dan una vueltina por el norte.
lunes, 30 de julio de 2007
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