Marujina debe llevar como unos 40 años al servicio de los más necesitados de la parroquia de San Francisco.
Marujina tiene muy buen carácter, sonrie con facilidad, y conoce muy bien las necesidades de la gene que lo pasa mal. Sin su ayuda, los sacerdotes no seríamos capaces de llegar a las personas necesitas, porque nos falta tiempo.
Tengo que decir que ella no está sola, tiene también su ayuda, en ese equipo que se ha ido formando en la parroquia, y que a pesar de ser ya personas con bastantes años, se complementan y se entienden de maravilla.
En la parroquia nos sale bien el anuncio del evangelio, celebramos la eucaristía con dignidad y cariño, pero tenemos que mejorar en esa acción del evangelio que se llama Cáritas, porque sin esa tercera pata pastoral, estamos incompletos.
viernes, 13 de julio de 2007
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