Aquí aunque sea julio, pleno verano, no nos falta la lluvia, gracias a Dios.
Ya sé que a mucha gente le molesta, yo como vengo de una ciudad donde pasé mucho calor, me encanta la lluvia porque suaviza las tardes y el alma.
Siempre estaré a favor del agua venida del cielo, la veo como una riqueza, y como un descanso, y cuando tengo tiempo la contemplo tranquilamente porque es un modo estupendo de pensar y de descansar.
domingo, 22 de julio de 2007
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